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Hace poco mi hijo mayor ha regresado de un viaje de Erasmus en Francia. Allí ha convivido y ha asistido a un instituto francés. Resulta que, en clase de Historia, a los alumnos le dieron un texto en francés para analizarlo y contestar a una serie de preguntas. Mi hijo me trajo la prueba escrita y cuál fue mi sorpresa al comprobar que a los alumnos se le había dado un texto en el que se enseñaba que Sevilla había sido centro del mundo y de Europa. Días antes, por lo visto, habían realizado una actividad denominada “Lisboa, un puerto colonial”. Pues bien, aquel texto sobre Sevilla había sido escrito por un autor al que desconocía y se llamaba Alonso Morgado.

Alonso fue un Historiador y sacerdote natural de Valencia de Alcántara (Cáceres), nacido en 1520 y que fue beneficiario de la Iglesia Parroquial de Santa Ana, en el barrio de Triana en Sevilla. Y allí se impregnó hondamente de su cultura y de su historia, sobre todo en el reinado de Felipe II. Observaba el ir y venir de galeones, el río incesante de riquezas y gentes, el crecimiento exponencial, el apogeo, las construcciones y el desarrollo ingente. Todo era un estímulo, un acicate para empezar su obra y recopilar datos.

Con todo aquel trajín, siendo Sevilla puerto de Indias, observando el devenir de los tiempos y cómo se establecían grandes fortunas en la ciudad y cómo surgían artistas por doquier, Alonso publicó la primera historia impresa de Sevilla, desgranando su historia, desde un punto de vista crítico y con datos fiables. Todo un hito para la ciudad.

Es de destacar el verbo extenso utilizado en su obra pues, siguió lo patrones del siglo de oro, con un rico vocabulario y un lenguaje pulcro, lo que le valió para para ser incluido en el Catálogo de autoridades del idioma, de la Real Academia Española.

La Historia de Sevilla de Morgado, publicada en 1587, consta de seis libros divididos en dos partes. La primera parte, que trata sobre la historia de la ciudad, abarca el pasado y el presente de la urbe andaluza. (Libro I, II y III). La segunda parte trata sobre las entidades religiosas de Sevilla, parroquias, hospitales y conventos. (libros IV, V y VI).

Para destacar, transcribo el texto que me trajo mi hijo de Francia y que se estudió allí, en clase de historia, para que sintamos más orgullo y sepamos de nuestra historia, de la historia de Sevilla, que fue centro del mundo durante, al menos, 150 años:

Si habláramos de la gran riqueza de Sevilla, difícilmente sabríamos por dónde empezar, pues es la ciudad más rica y floreciente de toda Europa, tanto en términos comerciales como de negocios, y tiene conexiones con todo el mundo, en particular con las Indias Occidentales. Desde su puerto, los barcos zarpaban hacia las Indias, protegidos por armadas, cargados con tantos bienes que su valor es incalculable.

Numerosos religiosos y hombres santos también partían de Sevilla para administrar justicia y predicar el Evangelio. Los tesoros de plata y oro de las Indias llegaban a Sevilla en tal abundancia que sus precios habían bajado. Es un espectáculo magnífico ver, al llegar un barco, las carretas tiradas por cuatro bueyes que transportaban la inmensa riqueza de oro y plata por las calles inclinadas que subían desde el río Guadalquivir hasta el puesto comercial real de las Indias.

También es maravilloso mostrar la gran riqueza de muchas de las calles de Sevilla, donde se encuentra toda la belleza y curiosidad de Flandes, Grecia, Génova, Francia, Italia, Inglaterra, Bretaña y las regiones más septentrionales, la India y Portugal.

La riqueza en oro, platas, perlas, cristales, piedras preciosas, esmaltes, corales, sedas de todo tipo, brocados, lo más finos lienzos y ropa, es tan grande (…) que por la noche las puertas se cierran con llave.”

Otro personaje más, otro protagonista y su aportación. Sigamos desgranando nuestra historia, sigamos disfrutando de ella. La historia de Sevilla, y por ende la de España, es muy grande y debemos sentirnos orgullosos de ella. Los archivos y los libros están ahí, para aprender y enseñar historia, sin ideologías, solo historia. Y la nuestra es maravillosa.

      Alonso Morgado y la Historia de Sevilla