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Momentos para la historia

Cualquier detalle es digno de mención, cualquier relato, cualquier protagonista, cualquier instante del ayer para sembrar recuerdos y menciones, para que nunca se olvide. Y la historia de España, en todo su esplendor, está repleta de detalles y personas, hechos y gestas, descubrimientos y fechas: aventureros, militares, héroes, reyes, científicos, escritores, artistas, navegantes y, también, inventores, o inventoras, como es nuestra protagonista: Ángela Ruíz Robles, una adelantada a su época.

Nacida en los estertores del siglo XIX (28/03/1895) pronto dio rienda suelta a su pasión y dirigió sus estudios a lo que más le gustaba: la docencia y la pedagogía. Desde el año 1915 empezó su periplo docente con clases de taquigrafía, mecanografía, contabilidad, ortografía y gramática, llegando a recibir menciones por su labor y a ser gerente de la Escuela Nacional de Niña del Hospicio y profesora de la Escuela Obrera gratuita. En 1959 accedió al cargo de directora del colegio Ibáñez Martín, carga que tuvo hasta que se jubiló.

Docente y pedagoga

Pero, aparte de la enseñanza, desarrolló también una prolija carrera como escritora, publicando 16 libros de texto entre los años 1938 y 197 sobre diversas materias como ortografía, taquigrafía, mecanografía, gramática y geografía. Aquella labor venía a demostrar una gran pasión y preocupación, amén del compromiso, por y para la educación.

Ángela siempre estaba innovando, buscando formas de mejorar el aprendizaje de sus alumnos y siempre quiso poner en prácticas aquellas ideas novedosas al respecto, buscando que la materia fuese de fácil comprensión, afianzando los conceptos fundamentales, con las diferentes práctica y juegos. Como se puede ver y comprobar en su historial de vida, era una persona adelantada a su tiempo pues siempre buscó la mejora del aprendizaje combinándolo con una práctica.

Aquella inquietud por avanzar, por mejorar el aprendizaje de sus alumnos, le llevó a inventar, a maquinar artilugios que le facilitaran aquella labor. Así, en 1949, presentó solicitud de patente, que le fue concedida en 1950, que consistía en un “Procedimiento mecánico, eléctrico y a presión de aire para la lectura de libros”, el precursor del libro electrónico que buscaba favorecer y facilitar la comprensión y lectura de las asignaturas. Un aparato revolucionario, pero ¿Cómo funcionaba?

Inventora, siempre innovando

Aquel ingenio mecánico se activaba por medio de unos pulsadores que permitían mostrar las lecciones o materias de forma interactiva, visual y entretenida. En el expediente se mencionaba que el mecanismo del aparato era de fácil manejo, intuitivo y, para colmo, pesaba relativamente poco, contando además con una especia de tinta luminiscente para poder leer en la oscuridad, incluso una serie de pulsadores para acceder a contenido, como unos hipervínculos. Como se puede comprobar, Ángela inventó todo un libro digital, dedicado y dirigido a facilitar el aprendizaje de las diferentes materias al alumnado.

Todo un acontecimiento para la tecnología, un paso de gigante en la ciencia y en el aprendizaje. Así, Ángela también pensó en su comercialización pues aquel aparato se podía fabricar en diferentes formatos y tamaños, presentándose ante los alumnos como un juguete interactivo.

Pero Ángela quería más y no se detenía. En aquel camino de inventiva e innovación presentó una segunda solicitud de patente, en 1962, denominado como “un aparato para lecturas y ejercicios diversos” y que fue conocido como la “Enciclopedia mecánica”. ¡Una enciclopedia interactiva! ¡En 1962! No había duda, nuestra protagonista, era inventora, con todas las de la ley, y de las buenas. Así en 1952 recibiría tal distintivo (“Tarjeta de inventor”).

Todo para facilitar el aprendizaje

Del primer al segundo invento hay modificaciones y mejoras, pues se suprimen los sistemas de pulsaciones y, aunque seguía teniendo forma de libro, no se abría ni tenía paginas como el primer diseño. En este nuevo diseño, precursor del libro digital, los contenidos de las materias se presentaban en forma de tiras de papel dispuestas en rollos intercambiables, que se iban ajustando.

¿Y por qué la consideraba una enciclopedia? Porque en aquel invento, en aquel aparato, se reunirían todos los contenidos didácticos que se tenían que impartir en el aula permitiendo, a su vez, una actualización constante de la información y de los datos. Era una herramienta de enseñanza y aprendizaje muy versátil y de gran utilidad, con mucho más aprovechamiento que cualquier otro manual.

Como curiosidad, ya que Ángela pensaba en todo, aquel invento contaba con lentes de aumento que podían ser graduadas y también contaba con un aparato de reproducción de sonidos. Incluso contaba con una superficie táctil en la que se podía escribir o dibujar, y que podía ser borrada a posteriori. Todo pensado para un aprendizaje más cómodo y práctico, guardado en un solo elemento que podía ser transportado con facilidad, adaptable, instructivo e intuitivo.

Doña Angelita y la enciclopedia mecánica

El antecedente del libro electrónico

Era ilusionante, un avance enorme, pero a pesar de tenerlo cerca y de todos los esfuerzos, Ángela jamás lo vio convertido en una realidad pues se llegó a usar en las escuelas ni se comercializó. Sí, se fabricó un modelo, en bronce, zinc y madera, que aún hoy existe conservado en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) de La Coruña.

Es cierto que, en 1971, el Instituto Técnico de Especialistas en Mecánicas Aplicadas, S.A. estudió la posibilidad de fabricar unas 10.000 unidades de libro, con un coste de entre 50 y 75 ptas. por dispositivo, pero el coste de fabricar una serie (100.000 ptas.) resultó insalvable y faltó la financiación oportuna. Todos estos datos se recogen en el libro de Rosa María Martín Latorre titulado “Ángela Ruíz Robles y la invención del libro mecánico”, y publicado por el Ministerio de Economía y Competitividad en 2013.

Ángela Ruíz Robles, nuestra férrea inventora, falleció en El Ferrol el 27 de octubre de 1975 si ver hecho realidad su invento, proyecto en el que siempre creyó y por el que apostó hasta el final pues estuvo pagando la cuota correspondiente a sus patentes de invención hasta el mismo día de su muerte. Fue una mujer entusiasta, con una enorme motivación por la enseñanza, por ayudar a sus alumnos a aprender, haciéndole el aprendizaje más fácil y práctico. Y quería que la gente de a pie, la población en general, accediera a ese material educativo, al conocimiento, de manera sencilla y económica. Pero no pudo ser, al final falló la financiación.

Ángela Ruíz Robles y la invención del libro mecánico

Galardones en vida y reconocimiento póstumo

Y es cierto que durante su vida recibió muchos premios, galardones y reconocimientos, tanto en España como en el extranjero, a pesar de que su gran invento jamás fuese comercializado, pero, como suele ocurrir, su figura, su vida y sus creaciones, cayeron en el olvido durante años. Hasta que, poco a poco, en los primeros años del siglo XXI, y al realizarse estudios sobre su obra, se descubrió que su invento fue el precursor de libro electrónico (ebook y Tablet)

En 2013, la comunidad científica informática, agrupada en la Sociedad Científica Informática de España (SCIE), en la convocatoria de los Premios Nacionales de Informática que se entregan en el Congreso Nacional de Informática, creó el Premio Ángela Ruíz Robles, en reconocimiento a su figura y sus inventos. También en 2013, el ministerio de Economía y Competitividad, junto con el de Educación, Cultura y Deporte editaron el libro, que he mencionado anteriormente, «Ángela Ruíz Robles y la invención del libro mecánico«, donde se recogen las patentes de sus inventos de 1949 y 1962, con descripciones e imágenes.

Como curiosidad, mencionar que, en 2016, año del 121º aniversario del nacimiento de Ángela Ruíz Robles, Google le dedicó un ‘doodle’, es decir, una conmemoración con una pequeña biografía y un dibujo. Detalles para no caer en el olvido, para ser recordado y reconocido, para que los inventos de Ángela salgan a la luz y quede constancia que ella ideo el precursor del libro electrónico. Una gran mujer, adelantada a su época, una mente brillante, una pedagoga nata y una amante de su trabajo que buscaba la excelencia en la enseñanza, la igualdad de oportunidades y que sus alumnos aprendieran de manera fácil e intuitiva. Todo un ejemplo.

Libros y enlaces

Os invito a seguir leyendo más sobre Ángela Ruiz Robles o Doña Angelita, sobre sus inquietudes y reconocimientos, sobre sus ideas e inventos; os invito a buscar el libro “Ángela RuÍz Robles y la invención del libro mecánico» y a bucear en otros enlaces. Os aseguro que os dejará sin palabras.

Aquí os dejo un enlace con información y documentos sobre Doña Angelita: Ángela Ruíz Robles, la precursora de libro electrónico

Enciclopedia mecánica – 1962 (IA)