La fundadora de Guadalajara
Hace poco leí que en la ciudad de Guadalajara (México), en uno de los costados del Teatro Degollado, se erige un monumento dedicado a una mujer, que en su mano izquierda empuña una bandera. Al pie de la citada estatua, hay una placa en la que se pude leer:
“A porfía de mujer: La iracunda doña Beatriz Hernández, se hizo el último y definitivo asiento de esta Guadalajara, Doña Beatriz toda resuelta y atrevida gritó: “señores, el Rey es mi gallo, y soy de parecer que nos pasemos a Valle de Atemaxac.”
Pero ¿quién era la citada Beatriz Hernández? Era la primera vez que oía hablar de ella. Por lo visto fue una mujer fuerte, intrépida y atrevida, relevante en la ciudad de Guadalajara, que se distinguió por su arrojo y valor.
En la expedición de Cristóbal de Oñate
Aunque se conoce muy poco de su vida, intentaré dar más datos sobre ella y sus actos más significativos, por lo menos hasta donde se sabe. Existe constancia de su participación en la expedición de Cristóbal de Oñate, un militar y funcionario de la Corona de Castilla, que destacó en la conquista de Nueva Galicia y en las Guerras de Mixtón y Chichimeca. Y siempre con la expansión por objetivo, se le considera el fundador de Guadalajara y Zacatecas, poniendo los pilares de la explotación minera en este lugar.
Beatriz Hernández, formaba parte de la empresa y tras tres intentos fallidos para fundar Guadalajara, por no encontrar un sitio óptimo, ocurre que el 14 de febrero de 1542 reunidos en asamblea, Cristóbal de Oñate y Antonio de Mendoza trataban de convencer a la población de asentarse en el valle de Atemajac. Oñate clavó un cuchillo en un árbol ubicado donde ahora está el anteriormente mencionado teatro Degollado y declaró que ahí, en aquel mismo lugar, se fundaría Guadalajara en nombre del rey. Pero, sin embargo, las personas, dubitativas y temerosas por los anteriores fracasos, además de cohibidas por la amenaza de los pueblos indígenas, mostraron su desacuerdo.
Es aquí, en este justo momento cuando aparece el personaje de Beatriz Hernández, la valiente, la aguerrida, quien gritó la mítica frase que está grabada en la placa: “Gente, el rey es mi gallo y aquí nos quedamos por las buenas o por las malas”. Se comenta que gracias a la determinación aquellas palabras, gracias al arrojo de aquella mujeres, los pobladores se convencieron y se llevó a cabo la fundación definitiva de Guadalajara, que en 1560 se convertiría en la capital de la Nueva Galicia.
Una mujer valiente
A parte de este hecho excepcional, apenas se conocen detalles de la vida de Beatriz Hernández, más allá del valor demostrado en combate contras los indígenas. Un coraje en batalla, en caliente, empuñando armas, dando ánimos o protegiendo al resto de mujeres y niños que acompañaban a la expedición, como era muy normal en aquella época.
Incluso hay autores, como Ernesto Lumbreras, en su libro “Un relámpago bermejo. El limbo de Dante en el Teatro Degollado” la describe como “toda una Juana de Arco, ya que se enfrentó a un indio cuerpo a cuerpo, matándolo de una cuchillada en el rostro.” Pero ¿qué más datos tenemos? Apenas nada.
Queda claro que Beatriz Hernández es muy importante para la historia de Guadalajara, incluso otro autor, Enrique Ibarra Pedroza, en su libro “El puente de las damas” habla sobre Beatriz Hernández y su importancia en la fundación de la ciudad de Guadalajara.
La historia de España es inmensa y ahí están los archivos, los cronistas y los relatos por descubrir. Animo a la gente, a todos mis lectores, a seguir leyendo, investigando y descubriendo más datos, no solo de Beatriz Hernández, otra mujer valiente, aguerrida, propia de su tiempo, sino de otros personajes, hombre y mujeres, héroes y heroínas que contribuyeron a sembrar la huella hispana por el mundo.

Beatriz Hernández




















