Enemigos históricos
A lo largo de la historia, la rivalidad entre España e Inglaterra ha sido máxima, aprovechando los británicos cualquiera circunstancia para poner en un brete al imperio español, incluso sin que existiera declaración de guerra previa o casus belli: el asalto de Manila, la ocupación de la Habana, el intento de conquistar Cartagena, la contra armada de Isabel I, el intento de asaltar Tenerife, el ataque contra Cádiz, el hundimiento de cientos de navíos, los piratas, los continuos ataques a puertos y ciudades españolas… y un sinfín de tropelías perpetradas por los hijos de la pérfida Albión contra España y sus provincias.
Y conforme se lee, se investiga o se estudia, aparecen más casos flagrantes de agresión, incluso poco conocidos pero relevantes como el caso que hoy os relato. Resulta que, en el marco de las guerras napoleónicas, estando enfrentadas Inglaterra con Francia, los británicos, aprovechando que España estaba aliada con el pequeño corso, intentó capturar el puerto de Ferrol, en Galicia, un sitio de enorme valor estratégico y que, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, era uno de los enclaves más importantes de la Armada española.
El plan: tomar Ferrol
Así, con aquellos mimbres, el 25 de agosto de 1800, en un movimiento estratégico crucial, intentando debilitar al adversario, una flota inglesa compuesta por más de 100 barcos (21 de guerra y unos 80 de apoyo) y 15.000 hombres, comandada por el almirante John Borlase Warren y el general Sir James Pulteney, mediante un desembarco rápido, tenía como objetivo ocupar Ferrol, inutilizar sus defensas y capturar a los navíos españoles fondeados en el lugar.
En Ferrol, en aquel momento, se encontraban los navíos San Hermenegildo, Real Carlos, Argonauta, Monarca y San Agustín; las fragatas Mercedes, Asunción, Clara y La Paz; dos bergantines, el Palomo y el Vivo; 6 cañoneros y otros cuatro en Ares que vinieron rápidamente a defender Ferrol. Y si hablamos de militares, la plaza disponía de cerca de 2000 hombres que, sumados a los voluntarios, sumaban aproximadamente 3000 efectivos para defender el lugar. Los refuerzos, por la rapidez de la acción del enemigo, no se podían contar con ellos.
Pero la situación era, en principio, más complicada de lo que aparentaba pues el estrato social, el descontento de los soldados y los ánimos, no invitaban al optimismo. Resulta que los militares no cobraban desde hacía 5 meses, notándose el hambre y la pobreza en la plaza que, por la situación, por aquel caldo de cultivo, no estaba muy bien guarecida. Al frente del contingente se encontraba el Conde de Donadio. Todo estaba dispuesto.
Férrea defensa: la batalla de Brión
En un principio, tras la alarma dada por el vigía, se pensó que no era más que una flota que estaba de paso. Los oficiales de la guarnición estaban en un acto protocolario para celebrar el santo de la Reina María Luisa. Pero no, no era una farsa y el ataque, la amenaza, estaba a las puertas de la ciudad. Comenzaba la batalla de Brión.
Pero, sin esperarlo, aquel plan trazado con minuciosidad se fue al traste, ya que se menospreció el lugar, no dándole la importancia precisa, pero resulta Ferrol estaba diseñado es profeso para su férrea defensa. Una obra de ingeniería militar defensiva que, con la ayuda de las diferentes baterías costeras evitaba la entrada directa en la ría. A los ingleses solo les valía desembarcar en las playas del norte y superar el enorme obstáculo de las montañas protectoras de Ferrol por donde pululaban partidas de guerrilleros hostigando a los invasores. La empresa no sería nada fácil.
Escaramuzas, guerra de guerrillas, lugareños defendiendo el terruño con lo que podían o tenían, una lucha desesperada y brava por expulsar al invasor y una carrera a contrarreloj hasta que llegara el socorro. Y es cierto, lo que parecía una empresa fácil, dado los pequeños triunfos de los primeros instantes, aquel 25 de agosto, se convirtió en una pesadilla para los ingleses, un caos absoluto desde el desembarco en la playa de Doniños ya que se encontraron con la determinación y la resistencia de las tropas españolas del lugar, incluso con el coraje de la población civil, que emulando a la de La Coruña, en el siglo XVI, se unió a la defensa contra el eterno enemigo.
Fuego, rabia y coraje
No, aquellos valientes defensores, no lo pondrían nada fácil y, para ello, se ayudaron del conocimiento de la orografía. Ferrol no caería en manos inglesas y harían lo indecible por evitarlo. Incluso cuentan que, para infundir respeto en el enemigo, simulando más tropas y defensores de los que realmente eran, los ferrolanos encendieron numerosas hogueras en el monte, que se encendió en la noche. Es cierto que causó asombro la visión de aquellos fuegos, pero el enemigo, pertinaz y poderoso, confió en sus posibilidades.
Tensa calma, incertidumbre y rabia. Detalles para una victoria más que probable. Pero aquella máquina de guerra bien engrasada, a pesar de todo, se dio de bruces con la realidad. Las difíciles condiciones del terreno, el total desconocimiento de la zona y la rápida respuesta de los defensores, impidieron que los ingleses lograran su objetivo. Después de varios combates infructuoso, después de observar que las fortificaciones de Ferrol resistían el asedio, después de comprobar en sus carnes la eficacia del entramado defensivo, después de sufrir numerosas bajas y de los inútiles esfuerzos por avanzar, el 27 de agosto, dos días después, los ingleses, con prisas y agobiados, se reembarcaban dejando atrás una operación fallida que fue minuciosamente planeada, aunque viendo el resultando, no contaron con ciertos detalles.
Hace más de 200 años
Un episodio más de nuestra historia, unos héroes poco conocidos, un hecho digno de mención y un capítulo más para ser contado. Ferrol no había caído en manos inglesas, sus habitantes la habían defendido con valentía y coraje, y las defensas costeras, además, habían realizado su labor con satisfacción. Hoy, más de 200 años después, la gesta sigue siendo recordada en la ciudad pues es motivo de orgullo y celebración, además de ser recreada cada año, con alegría y júbilo.

Conmemoración de la Batalla de Brión
Os invito a seguir leyendo sobre esta batalla, a seguir investigando sobre este episodio de nuestra historia y sobre otros desconocidos e igual de importantes. Nuestra historia es apasionante y merece ser conocida y difundida.




















