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La Catedral de Málaga y el 4 de julio

El 4 de julio de 1776, se firmó la declaración de independencia de los EEUU, pero ¿qué tiene que ver la independencia norteamerciana con la Catedral de Málaga? Conocida por mucho con el sobrenombre de “La Manquita” al faltarle una de sus torres, son pocos los que desconocen el porqué de esa situación, los motivos de que solo tenga una. Pues resulta que Bernardo de Gálvez, insigne malagueño, tuvo mucho que ver pues él fue determinante en la citada.

Don Bernardo, magnífico militar, tomó todas las plazas fuertes británicas en el golfo de México, en el Río Mississippi y en La Florida. Repleto de valor, acuño la frase “Yo solo”, y antes de enfrentarse al enemigo, espetó la frase “El que tenga valor que me siga”. Encumbrado y reconocido en su contribución a la Independencia de los EEUU, participó en el desfile de la victoria junto a George Washington y en la actualidad, hay un retrato suyo en el capitolio.

Pue este malagueño, que también se merece un buen reportaje, fue el responsable de que todo lo recaudado para esa segunda torre de la catedral sirviese para ayudar a las 13 colonias en su guerra de independencia. Es decir, toda la ciudadanía malagueña contribuyó. Sirva este ejemplo curioso para significar la ingente y magnífica ayuda que España brindó a esos futuros Estados Unidos de América. 

Ayuda Española

Indudablemente la huella española en EEUU es enorme y merece una serie de artículos; el mismo Federico García Lorca, decía que «El Español que no ha estado en América no sabe lo qué es España«. Pero hoy me quiero centrar en esa ayuda que envío la monarquía hispánica y que es poco reconocida u, pero, olvidada,. Históricamente se ha reconocido a Francia como la mayor aliada de los EEUU en aquel conflicto, dejando de lado a España, cuestión muy injusta.

Pero vamos por partes. Por cuestiones estratégicas, en aquel momento, España envío gran cantidad de material y caudales a las 13 colonias pues su enemigo común, Inglaterra, era también enemigo de los españoles. De hecho, en esta guerra se intentó recuperar Gibraltar, sin mucho éxito. Ahí sigue el peñón enarbolando la Unión Jack.

Asi, con aquellos mimbres y la ideas claras, España envió cantidades enormes de dinero para financiar el ejército rebelde. Se entregaron alrededor de 30.000 fusiles, con sus bayonetas. También innumerables proyectiles de cañón y de fusil, así como granadas y bombas para morteros. España sumo miles de uniformes militares para vestir al ejército rebelde, también material de campaña y pertrechos. Y 216 cañones de bronce. Y, claro está, toneladas de pólvora para todo encajara. 

Y, aunque no hubo soldados españoles luchando junto con los rebeldes, en 1779 se abre otro frente bélico con Inglaterra en la zona de La Florida y el Mississippi y se envían a la zona unos 11000 hombres. Sangre, sudor y esfuerzo enorme para preservar la zona sur de la actual EEUU, cortar la línea de ayuda inglesa y aportar suministros a los rebeldes. Maniobras cruciales para el éxito final.

Dar nombre a los EEUU

Por añadir algo más, fue otro malagueño, Luis de Unzaga, gobernador de La Luisiana, el que dio nombre a los EEUU, ya que envió una carta a George Washington considerándolo General de los Estados Unidos Americanos. Como vemos España contribuyó de manera sobresaliente a que las 13 colonias fuese independientes. 

Son hitos que no se deben olvidar pues EEUU debe mucho a España, mucho. Y pagaron después, de manera miserable, con sus ataques en Cuba y Filipinas, la invasión de territorio español y la no compra de otros, amén de multiples fechorías y desplantes históricos. Deben mucho a España y, por lo pronto, ante las dudas, reniegos, revisionismo histórico y falta de memoria, deben hasta de callarse.  

Sé de sobra que muchos autores y sociedades como The Hispanic Council están trajando para que nunca se olvide esta gran ayuda. Y muchos escritores contribuyen a ello, para recordarnos la enorme huella española en EEUU y la deuda que tienen con España. Para saber más de esa huella, recomiendo el libro «Banderas Lejanas» de Fernando Martínez Laínez y Carlos Canales Torres.

Sirva este magnífico cuadro, sobre Bernardo de Gálvez, de mi admirado Augusto Ferrer-Dalmau, para ilustrar este pequeño artículo.