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Ahora, Biden

Lo que faltaba. Éramos pocos y parió la abuela. Antes ya lo hizo el Papa, que antes de mirar la viga en el su propio ojo se dedica a detectar la paja en el ojo ajeno. Pero ahora, sumido en esa corriente hispanófoba, viene el presidente de EEUU a, no se lo pierdan, lamentar cómo se comportaron los conquistadores en América, desplazando a los indígenas de sus tierras y masacrando tribus enteras. Y se suma al pontífice de Roma en la petición de perdón, que por lo visto está de moda. Sí, han leído bien: ¡Qué pidan perdón los españoles! Me pinchan y no sangro.

Esto es el colmo. ¡El presidente de los EEUU! El país más despiadado y depredador con sus nativos de todos los tiempos (con permiso de Bélgica, en el Congo, y de Inglaterra, en Australia). Y para los que aplauden esa iniciativa, que los hay, sobre todo españoles, y para los que se creen esas patrañas, que también los hay, pues la ignorancia es muy atrevida, daré una serie de detalles porque, ante todo, hay que leer y estar bien informado. ¡Ah! Y estudiar historia.

Herbert E. Bolton, prestigioso e historiador de Berkeley dijo: Se debe admitir que el éxito de España permanece como una fuerza que hizo posible la preservación de los indios, en oposición a su destrucción que fue tan característica de la frontera angloamericana”. Esto es para abrir boca.

Los buenos de las películas

El cine norteamericano y la historia que se ha contado allí, han relatado episodios épicos de un pueblo patriota, íntegro y entusiasta, que condenaba la esclavitud y la opresión de los pueblos. Mentiras. EEUU es un experto en manejar a la opinión pública, en contar bulos, manipular situaciones e inventar historias. Todo para tener un “casus belli”, una ocasión de invadir un país o masacrar una población. ¿Queréis ejemplos?

Os recuerdo el caso de la supuesta voladura del Maine en la Guerra de Cuba. O la apropiación de Puerto Rico, enmascarada como una compraventa en el Tratado de París, sin que se le reconociera la ciudadanía a los puertorriqueños hasta 1917 (casualidad o no, coincidiendo don la I Guerra Mundial). Esa ciudadanía, en la actualidad, es incompleta pues los puertorriqueños residentes en la Isla no pueden votar a ningún representante con voz y voto en Washington. Cuando formaba parte de la Corona Española, en cambio, ilustres puertorriqueños fueron diputados en las Cortes españolas, con voz y voto. ¿Veis la diferencia? Puerto Rico, por desgracia, es un colonia norteamericana, con las limitaciones comerciales que supone.

¿El tratamiento de indios en América? Es de risa si comparamos los datos y aquí sí que insisto. En realidad, no cabe comparación con los nativos que vivieron en la América española. Así, mientras en EEUU solo queda un 1% de población indígena y mestiza, ¡Un 1 %!, y en Canadá un 4 %, en Honduras es el 96 %, Ecuador el 92 %, Bolivia el 88 %, México y Perú el 85 %, Nicaragua y Guatemala un 82 %. A ver si nos aclaramos. Si tienen que tirar estatuas que miren hacia otro lado pues precisamente las de Colón, Fray Junípero e Isabel la Católica, son las menos indicadas. Si Norteamérica hubiese estado en manos del Imperio español, a buen seguro que el porcentaje de indígenas sería muchísimo mayor en la actualidad.

El séptimo de caballería: una máquina de aniquilar

Si alguien cometió genocidio, si alguien cometió atrocidades aniquilando poblaciones enteras, ese fue el ejército norteamericano con la connivencia de su gobierno. Empezaré por el principio. Primero los clasificaron, según la etnia, raza, religión, color de piel o vestimenta. Después, directamente, los discriminaron legalmente: los nativos no eran ciudadanos como los norteamericanos y, por tanto, carecían de los mismos derechos. Sí, han leído bien, los adelantados y ejemplares norteamericanos, los que mantuvieron la segregación racial hasta los años 60 del siglo XX, negando derechos a los nativos. Igualito que las Leyes de Burgos de 1512, a las que siguieron las llamadas «Leyes Nuevas» de 1542 elaboradas para mejorar la aplicación de las normas elaboradas a favor de los indios. Y también  de la Leyes de Indias de 1680, que reconocen, en innumerables disposiciones, la dignidad de los indígenas.

Después de aquellas primeras clasificaciones, se procuró la deshumanización de aquellas tribus, quitarles todo atisbo de humano para que no hubiese barrera alguna, sobre todo psicológica, a la hora de la discriminación o muerte de aquellos indígenas. De ahí a la eliminación solo había un paso, lo que ciertamente se hizo a través de fuerza militares (los famosos casacas azules).

Y a continuación vino la provocación constante, para llegar a un enfrentamiento total, a una guerra sin cuartel. Y terminaron poniendo en práctica la “solución final” de las reservas: un apartheid en toda regla, guetos de indios, apartados, sin derechos, sin tierras, sin nada. Y todo esto, todas estas etapas del genocidio más sostenido de la historia, viene perfectamente recogido en el informe que presentó al Departamento de Estado de los EEUU, Gregory H. Stanton, en 1996

Pueblos expulsados y torturados

Con todo eso, las tribus fueron, sistemáticamente, expulsadas de sus tierras (que fueron expropiadas a la fuerza) y confinadas en otros territorios. Allí, ya fuera porque se iba encontrado oro, petróleo o el supuesto progreso avanzaba al ritmo del caballo de hierro, aquellos pueblos indígenas fueron torturados, maltratados, asesinados, ultrajados y abandonados a su suerte, para que murieran de hambre. Un dato, conforme los colonos avanzaban hacia el oeste, hacia territorio de Nueva España, se iban encontrando un mundo hispanomestizo, nada de tribus hostiles, ¿por qué sería?. 

Pero lo que faltaba a esta amalgama de horrores, el toque último de esta técnica de ingeniería social que manipula voluntades, fue la eliminación de la verdad, la ocultación de la historia, para que estas tribus no tuvieran cabida. Se les eliminaba de la memoria. ¿Exagero? Para nada.

Mentiras y patrañas

Sobre el papel todo muy bonito, al principio. Después, la cruda realidad se imponía. En 1787 el gobierno de EEUU firmó un tratado con tribus, consideradas naciones soberanas. En el tratado se intercambiaban tierras por protección, paz y amistad. Tomas Jefferson, dijo, tras la firma del pacto que “En sus derechos de propiedad y libertad, nunca serán invadidos ni molestados” ¡Mentira! En 1790 comenzó un cruento enfrentamiento contra los Creek, Cherokee y Chickasaw, por la ocupación de las tierras por parte de colonos, respaldados en todo momento por el ejército, auténtica máquina de aniquilar.

En 1830 se aprobó la Ley de expulsión de indios, tras encontrarse oro en territorio Cherokee. A pesar de los intentos legales, en noviembre de 1838, 7000 soldados expulsaron a los nativos de sus territorios para invadirlo. Murieron 4000 cherokees (la mitad de la población). Y lo mismo hicieron con los Navajo, Potowatomi, Siminole, Muscogee y Choctaw. Los que cedían terminaban en reservas, hacinados y presas del hambre y la desnutrición. ¡Aquel era el pago del gobierno de los EEUU, pulcro y respetuoso con los nativos!

Matanzas y masacres

Obuses utilizados contra mujeres y niños, como en las batallas de Sand Creek o de Wounded Knee (autenticas masacres). Las matanzas de búfalos para eliminar su fuente principal de alimentos (entre 1872 y 1873 el general Philip Sheridan ordenó matar más de 3,5 millones de búfalos). La esclavitud y venta de niños, permitida por la Ley para el Gobierno y Protección de los indios de 1850, lo que provocó, al no ser considerados personas, auténticas masacres y asesinatos en masa. (algunas sufragadas por fondos públicos). Regalar mantas infectadas con viruela a tribus enteras, en 1837, provocando 100.000 muertos. Y muchos más actos de barbarie contra los nativos; entregados, en cuerpo y alma, para eliminar indígenas.

En 1879, los norteamericanos emprendieron la tarea de “matar al indio y salvar al hombre” y se dedicaron a arrancar a los niños de sus familias nativas para meterlos en escuelas públicas, prohibiéndoles su religión, su idioma y sus costumbres, bajo pena de castigos severos, amen de usarlos como criados.

Genocidio

Reglamentos de Civilización inhumanos

Aquellos reglamentos de “civilización”, tan legalistas y humanos, estuvieron vigentes hasta 1936, ¡Siglo XX! ¡Cómo se atreven a dar lecciones! La población nativa de EEUU era de 12 millones en el siglo XVI y pasó a menos de 250.000 en 1900. ¿Buscáis un genocidio? Aquí lo tenéis, y de los gordos. En la actualidad existen 2,5 millones (565 tribus reconocidas), de los cuales 1 millones viven en reservas. (la mayoría de los nativos supervivientes, que curioso, fueron los de la zona de influencia española, Nueva España) A ninguna de esas tribus de le ha reconocido el derecho de conservar las tierras de sus antepasados.

El séptimo de caballería, en el cine de Hollywood siempre es el bueno y los indios los malvados. Siempre los han vendido así y así ha calado en la opinión pública. Aquellos caballeros montados eran exterminadores de hombre, mujeres y niños, con un salvajismo inusitado. Aniquilaban todo ser viviente, incluidos los búfalos. La sangre india corrió a borbotones por los ríos de las praderas. Pero, ¿Habéis visto pintadas contra el 7º de caballería? ¿habéis visto mancillada su memoria? Pues eso.

Lecciones pocas de los norteamericanos. Y no voy entrar a valorar el genocidio olvidado de las Filipinas (que, hasta el propio líder rebelde, Emilio Aguinaldo, valoró, lamentándose haberse desvinculado de España). O las masacres cometidas en la guerra inútil de Vietnam, o las bombas atómicas lanzadas en Japón (con miles de muertes). Y otras tantas y tantas guerras iniciadas, y muertes provocadas. No, ahí no entraré.

Mestizaje e integración en la américa española

A diferencia de los ingleses, de aquellos colonos que desembarcaron por primera vez con el Mayflower en tierras norteamericanas y que no buscaban una integración con los indígenas (si podían los exterminaban, como de hecho hicieron), los españoles, desde un primer momento, cuidaron legalmente de los indios americanos, y dictaron leyes para ello ¡en el siglo XVI!. Se integraban directamente como ciudadanos del imperio, con sus derechos y obligaciones.

España aprobó el matrimonio interracial en 1514 y EEUU, hasta 1967, no lo permitió en todos los estados, 4 siglos más tarde. Antes la independencia, cualquier habitante de Hispanoamérica podía pasear por medio mundo pisando el mismo suelo, sin fronteras ni cortapisas, sin razas ni distinciones: todos eran españoles. Una curiosidad: El famoso indio Jerónimo, hablaba español

Alexander Von Humboldt, uno de los mayores estudiosos sobre América, dijo en 1800 (ante de la independencia): “No he visto en el mundo mayor alegría y felicidad de vida que en las posesiones españoles en América. Es un canto a la vida, es una esperanza de felicidad, es un lugar donde vive las personas más felices del planeta”.

Lo que le debe EEUU a España

Pero, a pesar de todo, a pesar de ese lastre que vocifera contra su país, que reniega de su historia y que vierte maldades, creyéndose las mentiras del tiempo, lo peor es no encontrarse un dirigente político, un presidente digno, hecho y derecho, que ponga el grito en el cielo ante tamaña afrenta. EEUU le debe mucho a España, ya lo dejé claro en mi artículo Lo que le debe EEUU a España, tanto le debe que debe hasta callarse.

Sé que este artículo no servirá de nada pues la ignorancia hace estragos y vuelve audaces a los más incultos, pero aquí seguiremos. Y para saber más sobre el tema, os dejo varios artículos sobre el tema:

Artículo de la Razón – masacre de indios

Masacre de los nativos norteamericanos

Matanza de búfalos

El exterminio en Filipinas – ABC

El otro genocidio olvidado